
Carolina Chávez
Hay objetos que, con el paso del tiempo, dejan de pertenecer únicamente a una temporada o a una colección, en su lugar, se instalan en la cultura material de una época. El reloj J12 de Chanel ocupa ese lugar desde hace más de veinticinco años, con una presencia que combina innovación técnica, pureza formal y una lectura contemporánea del lujo deportivo.
En su nueva campaña global, la casa francesa retoma el principio que ha definido la identidad del modelo desde su origen. En la mayor fortaleza habita la suavidad. La frase sintetiza el espíritu del J12, concebido en cerámica de alta resistencia, un material que posee una textura sedosa al tacto y una durabilidad excepcional dentro del universo de la relojería.

La campaña marca también el inicio de un nuevo territorio visual para el reloj. El J12 vuelve a su inspiración original, el agua. Un elemento que evoca calma, amplitud y profundidad, cualidades que han acompañado el desarrollo de este modelo desde su aparición. En esa geografía simbólica se despliega una narrativa que equilibra serenidad y potencia, una tensión que define la personalidad del reloj.

La imagen de la campaña se articula a partir de dos figuras internacionales. La modelo brasileña Gisele Bündchen y el actor francés Clément Chabernaud encarnan los valores del J12 en una puesta visual de líneas limpias y energía contenida. Su presencia refuerza el carácter unisex del modelo, uno de los primeros relojes deportivos concebidos por la casa para habitar con naturalidad en cualquier muñeca.

Desde su lanzamiento, el J12 transformó la percepción de la cerámica dentro de la relojería de lujo. Este material, hasta entonces poco habitual en piezas de alta gama, abrió una nueva vía estética donde ligereza, resistencia y brillo profundo adquirieron protagonismo. La pieza alcanzó con el tiempo la categoría de icono, un objeto que atraviesa generaciones sin perder actualidad. El J12 se mantiene en movimiento, fiel a su historia y atento a las sensibilidades del presente.