Foto: Cortesía Alejandro Ramirez Orozco

Redacción T Magazine México

En el universo de la moda latino-europea emergente, pocas marcas se asumen con una carga semántica tan explícita como CASONÁ. El nombre, aumentativo de casa según la RAE y asociado a la arquitectura colonial española, define desde el inicio una postura cultural. El brand book de la firma es enfático en ese punto, CASONÁ se presenta como espacio de encuentro entre cultura, artesanos y legado hispano, entendiendo lo hispano como la mezcla de raíces europeas, africanas e indígenas. Esa definición es estructural. La marca articula su ADN alrededor de palabras como herencia, familia, mestizaje, comunidad y transparencia.

Foto: Cortesía Alejandro Ramirez Orozco
Foto cortesía de la marca

Fundada por Carmelá, directora creativa nacida y criada en Marbella, e Inés, directora de arte nacida y criada en Caracas, la propuesta cruza dos geografías emocionales. El sur español y el Caribe urbano aparecen como referencias constantes en su imaginario visual y lingüístico. En sus páginas conviven azulejos coloniales, música afrocaribeña, fotografías de archivo y un glosario de slangs latinos que funciona como declaración de identidad cultural.

La apuesta material de CASONÁ se sostiene en el uso de textiles de stock muerto provenientes de casas europeas de lujo, reutilizados en colecciones limitadas. La exclusividad aquí no responde al artificio de la escasez, más bien a la naturaleza finita del material disponible. La marca comunica ese proceso con énfasis en la trazabilidad, la colaboración con talleres familiares europeos y la idea de poner rostro a quienes confeccionan cada prenda.

Foto: Cortesía Alejandro Ramirez Orozco
Foto: Cortesía Alejandro Ramirez Orozco

En términos formales, la identidad visual se inclina hacia el minimalismo tipográfico, Helvetica Neue como columna vertebral, contrastado con una paleta cromática que alterna tonos tierra, azules eléctricos y naranjas cálidos. Esa tensión entre sobriedad gráfica y exuberancia cultural revela su intención estética.

Más allá del discurso sostenible, lo que resulta pertinente es la construcción de comunidad. CASONÁ se piensa como casa abierta, como territorio simbólico donde la moda opera como vehículo de pertenencia. En un momento en que el mercado de prêt-à-porter femenino nostálgico y sostenible crece en América Latina y Europa, la firma declara su intención de posicionarse como actor relevante en ese segmento, con expansión hacia interiores artesanales y cápsulas colaborativas.

Foto: Cortesía Alejandro Ramirez Orozco

La pregunta de fondo es otra. ¿Puede la moda sostener una conversación honesta sobre herencia sin caer en exotización? CASONÁ responde desde la memoria íntima y la manufactura consciente. Su narrativa insiste en que cada prenda es extensión de una historia familiar, de una música de fondo, de una sobremesa. Esa insistencia puede convertirse en su mayor fortaleza si logra mantener coherencia entre discurso y práctica.


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