Vista de uno de los salones de terapia con gong de NAMO Sanctuary, espacio ubicado en el corazón de Wynwood, en Miami.

Ornella Firenza

Fotografía por Anna Barnat

Ubicado en el corazón de Wynwood, Miami, NAMO Sanctuary es un santuario vibracional donde el sonido actúa como catalizador de procesos profundos de sanación y expansión espiritual. Al entrar, se siente paz y calma, el groundedness que todos necesitamos. Se siente el efecto de la vibración del gong envolviendo todo.

Noelia Madiedo comenzó como terapeuta de niños en 2007. Profundizó estudiando yoga y meditación, y en 2010 encontró su propósito en el gong. En 2016 fundó NAMO Sanctuary con una intención clara: crear un espacio de sanación, una plataforma de transformación, educación y comunidad. Como parte de esta visión nació The Gong Museum, que transformó el estudio en un lugar único e inmersivo que honra la historia, la artesanía y el poder espiritual del gong. Asimismo, creó NAMO Holistic School, un espacio de aprendizaje contemporáneo diseñado para educar y certificar a la próxima generación de sanadores de sonido, facilitadores de bienestar y líderes conscientes. En este contexto, el sonido es un recurso necesario. Aun así, hay un largo camino por recorrer. No todas las personas tienen acceso a estas prácticas.

Dentro de este universo, el gong tiene características especiales. Su sonido es amplio y envolvente y crea un campo vibratorio que rodea al cuerpo. No es, sin embargo, una experiencia pasiva, sino una escucha profunda en la que el cuerpo encuentra sus propios ritmos de descanso, claridad y reorganización.

T México: ¿Qué fue lo primero que te atrajo del sonido como práctica y qué hizo que el gong fuera el instrumento en el que decidiste profundizar y construir tu maestría?
Noelia Madiedo: El sonido me encontró antes de que yo lo entendiera. Me sentí atraída por la vibración como una forma de recordar el cuerpo, el alma y algo antiguo que habita en nosotros. El gong se sintió como un portal. No exige esfuerzo, sino que invita a la entrega. Su poder es vasto, cósmico y profundamente maternal. Yo no elegí al gong, el gong me eligió a mí, y con el tiempo me comprometí a escucharlo con devoción y disciplina.

Una de las terapias con gong llevadas a cabo en NAMO Sanctuary. “El gong le habla directamente al sistema nervioso”, señala Noelia Madiedo.

T México: ¿Cómo le explicarías lo que haces a alguien que es nuevo en el mundo del sonido?
N. M.: Creando espacios donde las personas pueden descansar en el sonido y permitir que el cuerpo haga lo que ya sabe hacer: reequilibrarse, soltar y recalibrarse. A través del sonido en vivo, especialmente del gong, guío a las personas hacia un estado meditativo y receptivo donde la sanación ocurre de manera natural, sin esfuerzo ni imposición.

T México: Para alguien nuevo en el trabajo con sonido, ¿cómo explicarías lo que sucede en el cuerpo y en el sistema nervioso durante una sesión de gong?
N. M.:
El gong le habla directamente al sistema nervioso. Sus ondas y armónicos ayudan a desplazar al cerebro del pensamiento a la sensación, del hacer al ser. El cuerpo sale del estado de lucha o huida y entra en un estado parasimpático, donde puede darse la reparación, la digestión y el procesamiento emocional. Muchas personas experimentan un descanso profundo, a veces más profundo que el sueño, permaneciendo conscientes.

T México: ¿Cómo actúa el gong a nivel espiritual?
N. M.:
El gong disuelve límites. Tranquiliza la mente para que el alma pueda hablar. El sonido limpia energía estancada y crea espacio para la claridad, el recuerdo y la conexión. Muchas tradiciones consideran al sonido como la primera fuerza creativa. El gong nos regresa a esa frecuencia original.

T México: ¿Por qué crees que las prácticas centradas en la escucha y la vibración son especialmente importantes en este momento?
N. M.:
Vivimos en un mundo ruidoso en el que no escuchamos. Las prácticas de sonido nos devuelven a la presencia. Nos enseñan a bajar el ritmo, a recibir y volver a sentir. En tiempos de incertidumbre, la vibración nos recuerda que somos parte de algo rítmico, inteligente y vivo.

T México: ¿Cuál es la historia detrás de la fundación de NAMO Sanctuary?
N. M.:
NAMO Sanctuary nació de una oración de refugio, un lugar donde las personas pudieran llegar tal como son y sentirse seguras para suavizarse. Namo significa reverencia, una inclinación ante la vida. Creé el santuario como un altar vivo en Miami, una ciudad que se mueve rápido, donde el sonido pudiera ofrecer enraizamiento, devoción y quietud interior.

T México: ¿Cómo ha cambiado, al sostener espacios con el sonido, tu manera de escucharte, de escuchar a los demás y al mundo que te rodea?
N. M.:
El sonido me ha enseñado humildad. Cuando sostienes un espacio, aprendes que escuchar es más poderoso que hablar. Ahora escucho más con el cuerpo, con la sensación, la intuición y el silencio. Ha suavizado la forma en que me relaciono con las personas y ha profundizado mi vínculo con lo invisible.

T México: ¿Qué papel interpreta el sonido para ayudar a las personas a desacelerar y reconectar en una cultura que valora la productividad constante?
N. M.:
El sonido permite pausar. Interrumpe la narrativa de que el descanso debe ganarse. En una sesión de sonido, la productividad se disuelve y la presencia se vuelve el propósito. Esta reconexión no es un lujo, es esencial para la creatividad, la salud y la verdad emocional.

T México: ¿Cómo describirías la relación entre sonido, respiración y movimiento?
N. M.:
La respiración es ritmo. El movimiento es vibración. El sonido los entreteje. Cuando respiramos con el sonido, el cuerpo recuerda su cadencia natural. El movimiento se vuelve intuitivo, la respiración se convierte en oración y el sonido pasa a ser la guía.

T México: ¿Cuál es el futuro de las sesiones de sonido?
N. M.:
El sonido irá más allá de las tendencias y regresará al ritual. Se utilizará en centros de sanación, escuelas y espacios comunitarios como un lenguaje de conexión y cuidado.


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