
Carolina Chávez
New York City ha sido durante décadas una de las grandes ficciones de la moda. Una ciudad convertida en imagen antes incluso de ser experiencia física. Gucci lo elabora y regresa a ella con GucciCore, una colección presentada en Times Square que toma la energía visual de Manhattan para construir una reflexión sobre identidad, aspiración y cultura urbana.
El proyecto recupera la relación histórica entre Gucci y Nueva York, iniciada en 1953 con la apertura de la primera tienda de la casa fuera de Italia. Pero la propuesta resulta interesante porque evita el homenaje nostálgico. Lo que aparece aquí es otra cosa, una observación sobre cómo ciertas ciudades producen imaginarios colectivos capaces de atravesar generaciones enteras.
Demna construye la colección desde personajes reconocibles. Ejecutivos de Wall Street, socialités, skaters, mujeres envueltas en abrigos enormes, cuerpos que parecen salidos de SoHo, Harlem o Brooklyn. No se trata únicamente de ropa, sino de códigos urbanos convertidos en uniforme contemporáneo.


En América Latina, donde Nueva York sigue ocupando un lugar simbólico dentro de la cultura visual, la propuesta adquiere otra lectura. Durante años, el cine, la publicidad, las revistas y la moda exportaron una idea específica de sofisticación neoyorquina que todavía influye en la manera en que muchas ciudades latinoamericanas imaginan el lujo, el éxito o incluso la vida cultural. GucciCore juega precisamente con esa construcción colectiva.

El desfile ocurre en Times Square, uno de los espacios más saturados de imágenes en el planeta. Pantallas gigantes proyectan anuncios ficticios de productos Gucci, desde hoteles hasta ropa deportiva o artículos para mascotas. La operación resulta relevante porque convierte a la marca en una especie de universo total, una identidad capaz de extenderse sobre cualquier aspecto de la vida contemporánea.



La colección también recupera elementos históricos de la casa, como el Horsebit ecuestre o la franja Web, aunque integrados dentro de una estética más áspera y urbana. Abrigos monumentales, pieles, mezclilla caída, lentejuelas que aparecen en prendas masculinas y accesorios construidos desde una lógica teatral producen una sensación de exceso consciente.

Lo interesante de GucciCore no está únicamente en las prendas, sino en la pregunta que deja flotando. Qué significa hoy construir identidad a través de marcas, ciudades e imágenes compartidas.