La obra de Milla Novo se abre como una arquitectura blanda. Sus tapices anudados a mano y sus instalaciones textiles funcionan como cuerpos que modifican el ambiente. Cada pieza altera la forma en que un espacio se escucha, recorre y se siente, integrando materia, escala y atmósfera en una sola operación artística.
Nacida de padres chilenos y radicada en los Países Bajos, Novo mantiene un vínculo profundo con la herencia indígena mapuche del sur de Chile. A través de su madre, quien continúa practicando el tejido tradicional, la artista se formó desde temprana edad entre patrones, símbolos y técnicas transmitidas por generaciones. Esa memoria no aparece como cita literal, más bien se trata de una traducción contemporánea que reconfigura el saber ancestral en un lenguaje visual propio, expansivo y actual.

El trabajo de Novo se desarrolla íntegramente a mano en su estudio cerca de Ámsterdam, muchas veces en diálogo directo con arquitectos, coleccionistas y espacios culturales. La escala resulta central en su práctica. Sus piezas no ocupan un muro, lo transforman. La fibra se convierte en un elemento que regula la temperatura emocional del lugar, genera intimidad y redefine la experiencia corporal del entorno.

Además de fibras naturales, la artista trabaja con cuerdas metálicas desarrolladas especialmente para su obra, llevando las técnicas tradicionales de anudado hacia territorios materiales poco explorados. En proyectos recientes, como su instalación inmersiva en el desierto de Mleiha durante el Tanweer Festival en Sharjah, Novo amplió su investigación hacia materiales resistentes al clima, permitiendo que el tejido charle con condiciones exteriores cambiantes sin perder fuerza poética.

A través de encargos internacionales para interiores de alta gama, proyectos de hospitalidad, galerías y espacios públicos, Milla Novo consolida una práctica donde el textil deja de ser superficie para convertirse en experiencia.
