
Redacción T Magazine México
En Milán, ZEGNA presentó su colección Otoño–Invierno 2026 bajo una idea precisa y silenciosa, hablamos del clóset familiar como archivo vivo. Un espacio que resguarda prendas usadas, heredadas, transformadas por el cuerpo y el tiempo. La pasarela recreó ese entorno íntimo donde la ropa existe para ser llevada, cuidada y retomada una y otra vez.
El punto de partida surge de piezas reales pertenecientes a Gildo y Paolo Zegna, tercera generación al frente de la casa. Trajes, abrigos y objetos personales aparecen como huellas tangibles de una historia que continúa escribiéndose a través del vestir. La colección se articula desde la experiencia cotidiana, desde la certeza de que la ropa acompaña vidas completas y conserva valor porque permanece en uso.


Alessandro Sartori concibe el acto de diseñar como una conversación silenciosa entre cuerpos, telas y recuerdos. La ropa funciona entonces, como un diario extendido, donde cada prenda absorbe gestos, movimientos y decisiones. La colección se construye con esa lógica, prendas pensadas para circular, adaptarse y reaparecer con nuevas formas de llevarse.
La lana Trofeo ocupa un lugar central, reafirmando el compromiso histórico de la casa con la excelencia textil. Los procesos de prueba, ajuste y estilismo se repiten hasta encontrar una presencia natural. Siluetas largas, volúmenes fluidos y proporciones relajadas definen un guardarropa que privilegia la comodidad sin perder rigor. Abrigos amplios, pantalones de cintura alta, blazers de múltiples solapas y piezas versátiles trazan una elegancia que se vive.

Los materiales dialogan desde la textura y el color. Tonos cremosos conviven con acentos profundos y gráficos. Tweeds, flanelas, cashmeres y gabardinas construyen una paleta táctil que invita al contacto y al uso prolongado. Los accesorios acompañan esta visión con formas funcionales y líneas depuradas, diseñadas para el tránsito diario.
ZEGNA Otoño–Invierno 2026 reafirma una idea clara del lujo contemporáneo, la ropa como patrimonio emocional, como objeto que se cuida, se transmite y se resignifica con el paso del tiempo. Un clóset que respira vida y conserva historias sin necesidad de subrayarlas.