Foto cortesía de Cara de Taza Café.

Redacción T Magazine México

Cara de Taza Café surge en marzo del 2025 a partir de una investigación sostenida sobre el café de especialidad y el arte utilitario. El café pertenece al campo de lo sensible tanto como al del consumo. Beberlo implica mirar, pensar, atender. En ese gesto mínimo se abre una posibilidad crítica frente a la velocidad con la que hoy se producen y se agotan las experiencias.

Cada taza busca crear un ejercicio de concentración. Un intervalo dentro del ruido cotidiano donde el sabor, la temperatura y el objeto adquieren peso propio. El trabajo con el café se articula desde el respeto a su origen, a la variedad y a los procesos agrícolas que lo hacen posible. La técnica de extracción se concibe como una práctica cuidadosa.

Foto cortesía de Cara de Taza Café.
Foto cortesía de Cara de Taza Café.
Foto cortesía de Cara de Taza Café.

El espacio acompaña esa lógica, Cara de Taza plantea una relación directa entre café y objeto, entendiendo la cerámica y las piezas utilitarias como extensiones del acto de beber. Son objetos pensados para el uso diario, marcados por el tiempo y la repetición. Aquí, la experiencia no se apoya en la espectacularidad, sino en la acumulación de gestos pequeños que construyen sentido.

Ubicado en Jalapa 62, en la Roma Norte, el café se presenta como un punto de observación más que como un destino. Un lugar donde el ritmo urbano se desacelera lo suficiente para permitir otra forma de atención.


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