
Redacción T Magazine México
El diseñador italiano Valentino Garavani falleció este lunes a los 93 años en su residencia de Roma. Con su partida se clausura una forma de entender la moda como disciplina estética, acto de devoción y ejercicio de permanencia.
Valentino construyó una obra atravesada por la fidelidad a una idea clara y personal de belleza. Desde los talleres de alta costura hasta la consolidación de una casa reconocida en todo el mundo, su trayectoria sostuvo una relación profunda con el oficio, el tiempo lento y la autoridad del gesto bien ejecutado.

Su nombre quedó ligado para siempre a un color convertido en emblema, el Rojo Valentino, una tonalidad cargada de carácter, sensualidad y memoria visual. Ese rojo vistió cuerpos y épocas, y se transformó en firma emocional de una marca construida desde la coherencia, el refinamiento y la constancia creativa.
Parte fundamental de una generación que definió el siglo XX, compartió época con Giorgio Armani y Karl Lagerfeld, diseñadores que entendieron la moda como una construcción cultural antes de su expansión industrial global. Con su muerte, esa genealogía alcanza su punto final.

A lo largo de su carrera, Valentino acompañó a figuras del cine, la política y la realeza, y contribuyó a fijar una imagen del lujo asociada a la precisión, y la teatralidad medida. Su retiro en 2008 marcó el cierre de una etapa creativa, aunque su influencia permaneció activa como referencia ética y estética dentro del sistema de la moda.

El velatorio se realizará en Roma durante los próximos días, y el funeral tendrá lugar el viernes. Permanece una obra que enseñó a mirar la elegancia como un ejercicio de rigor, sensibilidad y visión de largo aliento.