Foto cortesía del archivo Miles Aldridge. Doors #3. 2023.

Carolina Chávez

Miles ve una realidad gráficamente pura, de bordes duros y coordinada por color”. La frase del icónico cineasta David Lynch funciona como llave de entrada al universo de Miles Aldridge. Un mundo donde las casualidad no existen, cada encuadre responde a una coreografía precisa y el color se convierte en una herramienta narrativa que opera casi como un estado emocional.

Nacido en Londres en 1964, Aldridge ha construido una de las obras fotográficas más reconocibles de las últimas décadas. Sus imágenes, intensamente saturadas y psicológicamente cargadas, habitan un punto de cruce entre el cine, la pintura y la moda. Film noir, Pop Art e iconografía religiosa se filtran en escenas cuidadosamente escenificadas que interrogan las promesas del lujo, la vida doméstica y las ficciones que sostienen la modernidad.

Detrás de superficies impecables, cocinas relucientes y gestos controlados, aparecen tensiones latentes. Aldridge trabaja sobre la idea de la felicidad idealizada y la fragilidad que se esconde bajo su estética pulida. Sus fotografías operan como fotogramas arrancados a una película mayor. Imágenes suspendidas que sugieren una historia anterior y otra por venir, siempre cargadas de expectativa.

Foto cortesía del archivo Miles Aldridge. Venus Etcetera (after Titian). 2021.
Foto cortesía del archivo Miles Aldridge.  Afternoon #3. 2018.

Formado en ilustración en Central Saint Martins, Aldridge desarrolló desde temprano una relación profunda con el dibujo como parte esencial de su proceso creativo. Cada proyecto inicia en el papel. Bocetos, apuntes en tinta y storyboards son el andamiaje conceptual de sus composiciones. Para el artista, la ficción y la teatralidad poseen una capacidad particular para acceder a verdades emocionales complejas. Esa convicción se traduce en escenas construidas con gran precisión.

Foto archivo de Miles Aldridge. Dollshouse – 2016.

Su práctica se distingue también por una decisión técnica que refuerza su lenguaje visual. Aldridge continúa trabajando con película fotográfica, apostando por procesos analógicos, impresiones C-type de gran formato, Polaroids, serigrafías y fotograbados. El resultado es una obra donde el color adquiere densidad física y presencia material.

El cine atraviesa su mirada de forma constante. Aldridge ha señalado su fascinación por los primeros planos de mujeres en silencio, pensando. Heredero del suspenso hitchcockiano, ¡y cómo discutirlo!, convierte al espectador en testigo incómodo, atrapado entre el deseo de mirar y la conciencia de estar invadiendo una intimidad cuidadosamente construida.

Foto archivo de Miles Aldridge. The promise- 2016.
Foto archivo de Miles Aldridge. Plastic Surgery #1 – 2014.

En la obra de Miles Aldridge, el color observa, la escena respira y la ficción sostiene una verdad incómoda, para cada espectador, la intimidad y el goce estético, es por supuesto distinto. 


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