
Izaskun Hernández Esquinca
Ha llegado ese momento del año de hacer listas sobre lo mejor que ha ocurrido en los últimos meses y la alta relojería no iba a ser una excepción. Sin embargo, más que una lista, realizaremos un recorrido por los momentos clave de la industria, aquellos en los que se revelaron algunas de las mejores creaciones. Sería injusto colocar una firma por encima de otra. Como cada temporada, el calendario relojero se ordena casi de manera natural: inicia con el empuje mediático de LVMH Watch Week, continúa con el despliegue monumental de Watches & Wonders, se nutre de los lanzamientos independientes a lo largo del año y termina por consolidarse en territorio mexicano, primero con el SIAR Summer y más adelante con el SIAR Latam, una plataforma que cobra cada vez más relevancia a nivel mundial y que se prepara para celebrar su 20 aniversario en 2026.
El mapa de este recorrido comienza en Nueva York y París con los lanzamientos de LVMH Watch Week, donde se vislumbraron las primeras señales del tipo de año que tendríamos. Casas como Bulgari, Hublot, TAG Heuer, Zenith, Daniel Roth y Gérald Genta marcaron el tono con piezas que mezclan innovación, diseño audaz e identidades de marca bien definidas.

Bulgari, por ejemplo, llevó su maestría joyera al terreno mecánico con el Serpenti Seduttori Lady Solotempo BVS100, una reinterpretación femenina con movimiento automático y una muestra de que la relojería-joya continúa elevándose.
Hublot celebró su espíritu vanguardista con el Big Bang MECA-10 de 42 mm. Disponible en titanio, oro y carbono es una pieza concebida para quienes buscan presencia y arquitectura mecánica expuesta.

Zenith, fiel a su carácter técnico y en tono celebratorio de sus 160 años de existencia reforzó su línea contemporánea con el Defy Skyline Chronograph, que llega con una envidiable reserva de marcha de 60 horas: el perfecto balance entre precisión y trabajo artesanal.
Louis Vuitton también aprovechó el escenario para consolidar su apuesta relojera con nuevas entregas dentro del universo Tambour, inclinadas hacia mecánicas más sólidas, materiales premium y un diseño que confirma su lugar en la alta relojería. TAG Heuer presentó el Formula 1 Chronograph, un guardatiempos en caja de titanio con una reserva de marcha de 42 horas.

Ginebra: epicentro de la relojería
Damos ahora un salto a Ginebra, corazón de la alta relojería y sede de Watches & Wonders 2025, que como siempre abrió sus puertas como un escaparate en el que tradición y artesanía toman forma en guardatiempos excepcionales. Allí, firmas como Rolex, Patek Philippe, Vacheron Constantin, Chopard y Jaeger-LeCoultre, entre otras, concentraron la atención de coleccionistas y especialistas.
Rolex sorprendió con el Land-Dweller 2025, una colección de estética deportiva y elegante que introduce un diseño integrado y un nuevo movimiento de alta frecuencia. Disponible en 36 y 40 mm, en Oystersteel, Everose Gold y platino, marca un giro notable en el lenguaje contemporáneo de la casa.

Patek Philippe demostró que la elegancia clásica nunca pasa de moda con su Calatrava ref. 5328-001, una pieza en caja de oro blanco, carátula azul y correas intercambiables, evolución de la referencia 5200 de 2013. Es una creación para conocedores, con una reserva de marcha de ocho días gracias a su nuevo calibre manual.
Jaeger-LeCoultre llevó su virtuosismo técnico a nuevas alturas con el Reverso Tribute Monoface Small Seconds, que destacó por presentar un brazalete tipo milanés en oro rosa, en armonía con su caja rectangular en el mismo material.

Desde Japón, Grand Seiko presentó el Spring Drive U.F.A. SLGB003, una obra de precisión con calibre 9RB2 en caja de titanio de alta intensidad de 37 mm y una reserva de marcha de 72 horas que es un compendio de tecnología y minimalismo japonés. En la cúspide de la artesanía, Vacheron Constantin celebró su 270 aniversario con la monumental Les Cabinotiers Solaria Ultra Grande Complication, con más de 1,500 componentes y funciones astronómicas que solo una manufactura de esta magnitud puede ejecutar.
Más allá de los salones: independencia y estilo propio
Entre los lanzamientos más celebrados lejos de las ferias, uno de los favoritos fue Classic Auto Horizon de Laurent Ferrier. Con carátula azul, caja de acero de 40 mm y movimiento micro-rotor, sintetiza el espíritu de la alta relojería independiente: refinamiento, discreción y acabados impecables.

Piaget también destacó con el Sixtie, una pieza en oro rosa con caja trapezoidal, 51 diamantes y un diseño inspirado en los años sesenta que es también un guiño al glamour retro.
Omega presentó a mediados de año la evolución del Speedmaster con nuevas versiones Dark y Grey Side of the Moon, todas con caja de cerámica y respetando el tamaño histórico de 44 mm. Las versiones en negro incorporan el nuevo calibre 9900, además de correas de caucho y nylon. Se suma también una edición dedicada a la tripulación del Apollo 8, con reproducción de la cara lunar en la carátula y el calibre 3869.

Breguet celebró sus 250 años bajo la dirección de Gregory Kissling, quien trajo frescura a la firma con el Classic Souscription 2025, que llega con caja de oro Breguet, carátula esmaltada en blanco y manecilla Breguet. Una pieza que llevó a la casa a recibir el codiciado Grand Prix d’Horlogerie (GPHG) Aiguille d’Or.
Audemars Piguet festejó sus 150 años con una pieza que honra su legado artesanal: el Royal Oak Calendario Perpetuo Automático, presentado en una caja de oro arena en una aleación de oro, cobre y paladio. Su complejidad y silueta fueron reconocidas por el jurado del GPHG con el premio al Reloj Icónico.

México: escenario brillante
El escenario mexicano también tuvo su momento con el SIAR Latam 2025, donde Bulgari presentó el Tubogas Manchette en oro amarillo y el reloj secreto de alta joyería Serpenti Pallini, ambos inspirados en Frida Kahlo, además de una pieza en homenaje a Diego Rivera dentro de la silueta Octo Finissimo.
Panerai, por su parte, mostró el Luminor Marina Carbotech, edición limitada de 60 piezas impulsada por el calibre P.9010. Se distingue por detalles inspirados en México como una carátula verde mate, costuras con los colores de la bandera y la palabra México grabada en el fondo.

Como mencionamos al comienzo, una lista de las mejores piezas no haría justicia al trabajo de los artesanos que día a día elevan los estándares de precisión para ofrecer el mejor registro del tiempo, vestido con materiales excepcionales y estéticas hipnóticas que, en ocasiones, impiden apartar la mirada.