Foto: cortesía OMEGA / Seamaster Seahorse Rescue Center.

Redacción T Magazine México

Las grandes marcas suelen acudir al océano como metáfora, pero pocas sostienen un vínculo tan prolongado y visible como OMEGA. Desde 1932, cuando la firma suiza presentó su primer reloj de buceo, el Marine, la casa comenzó a escribir una relación que combina precisión técnica, exploración y un imaginario acuático que se ha vuelto parte de su identidad. Por eso, el anuncio hecho en Miami —una alianza con el Seamaster Seahorse Rescue Center, con sede en Marina di Ravenna— no se siente como un movimiento estratégico, sino como una consecuencia natural de esa historia.

El centro trabaja en el rescate, cuidado y rehabilitación de caballitos de mar heridos o atrapados como pesca incidental, una labor silenciosa y altamente especializada que tiene impacto directo en la biodiversidad del Adriático. Su colaboración con el International Fund for Animal Welfare (IFAW) vincula ciencia, comunidad y conservación global, un triángulo que adquiere urgencia en un ecosistema sometido a presiones constantes: contaminación, tráfico ilegal, pérdida de hábitat.

Foto: cortesía OMEGA / Seamaster Seahorse Rescue Center.
Foto: cortesía OMEGA / Seamaster Seahorse Rescue Center.

Para OMEGA, el vínculo es también afectivo. El caballito de mar ha sido símbolo de la colección Seamaster desde los años cincuenta, un emblema que surgió para narrar la herencia marina de la marca y que hoy se resignifica como puente entre diseño y acción concreta. “Este proyecto se siente profundamente personal”, dijo Raynald Aeschlimann, presidente y CEO de la firma, al presentar la iniciativa. Sus palabras no apuntan al sentimentalismo, sino a la coherencia.

El apoyo permitió que en 2024 el centro rescatara y rehabilitara 1,200 caballitos de mar, además de ampliar sus instalaciones, equipar nuevas áreas de cuidado y preparar un sistema que, según expertos de IFAW, permitirá atender hasta 2,000 ejemplares al año. Cada animal recibe tratamiento, se le identifica y, una vez recuperado, se libera en zonas marinas protegidas. El objetivo es doble: salvar vidas y producir datos que cierren las lagunas de información que señala la Lista Roja de la UICN.

Foto: cortesía OMEGA / Seamaster Seahorse Rescue Center.
Foto: cortesía OMEGA / Seamaster Seahorse Rescue Center.

En tiempos en los que la conservación se discute en términos de emergencia, hay gestos que buscan recomponer la escala. El caballito de mar, pequeño, frágil, casi mítico, recuerda que los ecosistemas no dependen solo de sus gigantes, sino de la delicada arquitectura que los sostiene. Y que la colaboración entre instituciones, ciencia y cultura puede generar nuevas formas de cuidado, menos grandilocuentes y más comprometidas con la vida cotidiana del mar.

OMEGA no presenta este proyecto como una hazaña, sino como continuidad: una manera de volver a mirar el océano con responsabilidad estética y ética. En un mundo donde las marcas hablan cada vez más de sostenibilidad, aquí la narrativa se ancla a un trabajo tangible, paciente y esencial.


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