
Nancy Hass
Fotografía: Anthony Cotsifas
Escenografía: Jocelyn Cabral
Aunque la firma que acabaría convirtiéndose en Rolex fue fundada en 1905, no fue sino hasta hace un siglo, con la creación del Oyster en 1926, cuando una de las casas relojeras más legendarias del mundo despegó de verdad. Inspirado en el cierre hermético de los bivalvos, fue uno de los primeros relojes completamente sumergibles.
Un año después, la nadadora Mercedes Gleitze llevó uno cuando, de manera célebre, se convirtió en la primera mujer británica en cruzar el canal de la Mancha nadando. Fiel a la histórica aversión de Rolex a los artificios, la más reciente edición del Oyster Day-Date incorpora una nueva aleación de oro, la única que la marca ha creado en dos décadas.
Bautizada como Jubilee, presenta un brillo mate que oscila entre tonos rosa, champaña y gris según la luz. La esfera es de cuarzo aventurina verde pálido y cuenta con delicadas motas y vetas, mientras que los marcadores de las horas son diamantes talla baguette. Inconfundiblemente Rolex, el reloj apuesta además por una discreción audaz en una época en la que la mesura parece escasear.