
Aunque nació y creció en Benicassim, un pueblo costero español situado unos 80 kilómetros al norte de Valencia, el músico y actor Álvaro Lafuente Calvo, de 29 años, solía pasar largas temporadas con su familia en Las Cuevas de Cañart, un pueblo de montaña de unos 75 habitantes. “Cuando volvía a casa de mis abuelos, vivía la música de verdad”, cuenta, y añade que su bisabuelo paterno, profesor de guitarra, fue quien inició esa tradición familiar.
Lafuente, que se presenta bajo el nombre de Guitarricadelafuen-te —una combinación de su nombre y el diminutivo español de su instrumento predilecto—, comenzó a llamar la atención en 2017, cuando empezó a publicar covers y temas propios en Instagram.
Después de presentarse en distintas ciudades de España, poco a poco fue ganando un pequeño grupo de seguidores y terminó trabajando con el productor Raül Refree, quien ha colaborado con Rosalía, en La Cantera, su disco debut de 2022, fuertemente marcado por algunos estilos de la música tradicional española. Su segundo álbum, Spanish Leather (2025), suena más al pop indie contemporáneo y su portada fue fotografiada por el alemán Wolfgang Tillmans, lo que refleja la búsqueda de su propia identidad queer. También exploró el tema en su colaboración con el cantante australiano Troye Sivan en la canción de 2023 In My Room.
Al año siguiente, Lafuente conoció a los directores españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo mientras se presentaba en el festival Primavera Sound de Barcelona, ciudad donde reside actualmente.
Unos días después, el dúo, conocido profesionalmente como los Javis, le propuso participar en su segunda película, La bola negra, una epopeya de casi tres horas que recorre la historia queer de España a través de tres relatos interconectados y está inspirada, en parte, en una obra inacabada de Federico García Lorca. Aunque de niño soñaba con ser actor, Lafuente asegura que la propuesta lo tomó por sorpresa, “pero esa fe ciega que tenían en mí me dio la confianza para aceptar”.
En la película -que la pasada primavera ganó el premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes y llegará a Netflix en diciembre-, Lafuente interpreta a Sebastián, un joven que logra escapar a un bombardeo en su pueblo en 1937 y después es reclutado como guardia en una cárcel franquista. Para el papel, Lafuente tuvo que meterse en la piel de un personaje que rara vez deja ver lo que siente, marcado por los horrores que ha vivido y que, para protegerse, siente que debe mantener en secreto tanto su indiferencia política como su sexualidad.
“Sebastián vivió en una época en la que tenía que demostrar que era ‘un hombre”, “, comenta. “Eso me ayudó a conocerme mejor. Recuerdo que los Javis me decían que, cuando termináramos de grabar, sería otra persona. Espero que me pase lo mismo con cada proyecto”.
Ahora trabaja en su tercer álbum, que estuvo inspirado, en parte, por la película. Y aunque dice medio de broma que haber tenido una experiencia tan extraordinariamente positiva durante el rodaje le dejó la vara demasiado alta para aceptar de inmediato otro trabajo como actor, tampoco descarta volver a hacerlo.
“Esta película te llena de ganas de vivir”, dice. “Todas las cosas que estas personas no pudieron hacer durante su vida – lo que estaba prohibido; las historias de amor que se volvieron im-posibles— no pueden haber sido en vano”.