Foto: cortesía del proyecto

Eleonor Cioffi

En Villa Corsica, el arte antecede a la arquitectura; las obras de Sophie Dloussky fueron incorporadas desde el inicio del proyecto y determinaron la organización de muros, circulaciones y perspectivas. Concebida por el arquitecto Neel Buddhadev, la residencia propone una relación directa entre el espacio doméstico y la práctica curatorial.

La casa, de 3000 pies cuadrados, se encuentra en una zona suburbana de la región metropolitana de Mumbai, cerca de la playa, una gaushala —refugio para vacas—, una iglesia y un templo. En ese contexto, la privacidad se convirtió en uno de los principales criterios del diseño. La fachada presenta pocas aberturas visibles y se compone mediante planos que reducen la exposición hacia la calle.

Foto: cortesía del proyecto

Esta condición responde también al clima. Las aperturas más amplias se orientan al norte para recibir luz difusa, mientras el pórtico occidental aprovecha las corrientes de aire. Al sur, donde la incidencia del calor es mayor, se concentraron las instalaciones y los baños, utilizados como zonas de amortiguamiento para proteger los dormitorios.

Foto: cortesía del proyecto

El acceso se desarrolla de manera gradual. La puerta principal permanece oculta detrás de un plano color burdeos y aparece únicamente al avanzar. Una rampa, diseñada para facilitar el desplazamiento de la madre mayor del propietario, retoma la función social del otla, el pórtico tradicional indio destinado al descanso y la conversación.

En el interior, el color organiza los recorridos. El piso blanco de la sala cambia a gris en la cocina y llega al negro en otras áreas. El burdeos de la fachada reaparece en la escalera, mientras los dormitorios combinan tonos poco habituales: una habitación negra, por ejemplo, conduce a un baño verde. Las ventanas grises se mantienen visualmente discretas frente a esta paleta.

La sala se abre hacia el jardín y una pieza divisoria articula las áreas comunes: funciona como unidad de televisión de un lado y como mesa de comedor del otro. Curvas, cambios de color y entradas parcialmente ocultas interrumpen las perspectivas previsibles.

En Villa Corsica, las obras de arte forman parte de la estructura espacial. A partir de ellas, la casa construye una secuencia de pausas, encuadres y transiciones donde la arquitectura acompaña las rutinas de quienes la habitan.


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