
Redacción T México
Durante décadas, la cocina japonesa en la Ciudad de México ha transitado entre el apego a la tradición y la reinterpretación contemporánea. En ese panorama, algunos restaurantes han acompañado la transformación de los hábitos gastronómicos de la ciudad mientras redefinen continuamente su identidad.
Ese es el caso de TORI, la nueva etapa del espacio que durante años ocupó Tori Tori Temístocles. El proyecto mantiene su sede en el edificio diseñado por Michel Rojkind —posteriormente intervenido por Esrawe Studio—, pero inicia una nueva dirección culinaria encabezada por el chef Marcelo Hisaki.


La propuesta parte de preservar los fundamentos de la cocina japonesa sustentados en el respeto por el producto, la técnica y sus códigos. A partir de esa base, el restaurante plantea una interpretación contemporánea que dialoga con el contexto donde opera, entendiendo que toda cocina evoluciona junto con el territorio que la recibe.
En lugar de asumir la fusión como un objetivo, TORI trabaja con ingredientes frescos disponibles en México cuando éstos contribuyen al equilibrio del plato. La incorporación de productos locales aparece como una decisión culinaria antes que como un gesto identitario, ampliando el repertorio de posibilidades sin alterar los principios esenciales de la tradición japonesa.


El resultado es una carta enfocada en preparaciones de ejecución precisa y sabores limpios, donde la estacionalidad y la calidad del producto adquieren un papel central. La cocina busca expresar una relación contemporánea entre técnica, temporalidad y lugar, una tendencia que cada vez ocupa mayor espacio dentro de la alta cocina japonesa fuera de Japón.

La transformación también refleja un momento más amplio dentro de la escena gastronómica de la Ciudad de México. Restaurantes consolidados comienzan a revisar sus propios lenguajes para responder a un público que valora tanto el rigor culinario como las interpretaciones capaces de dialogar con el entorno inmediato.